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Cuando sus propios datos no dicen la verdad

En el anterior artículo “Contrarrelato pandémico”, comenté con palabras textuales,“Ya en la actualidad y con su relato totalmente desprestigiado, continúan con la 4ª inoculación en plena época gripal como estamos, con el fin de intentar salir del mismo, encubriendo todo su fracaso pandémico; de manera que, según vaya llegando la primavera y con la desaparición de la gripe, nos den su epílogo de que la vacuna ha servido para frenar la covid, por cierto, vacuna de 4ª inoculación que está diseñada para la variante “ómicron” y no la “kraken”. Pero al oficialismo le da igual, porque lo que ahora necesita es salir del relato como sea, intentando evitar responsabilidad alguna”.


No ha hecho falta nada más que una semana para que en los medios de comunicación nos digan que ha llegado otra variante covid (Orthro), más contagiosa pero menos agresiva, que no supondrá un riesgo extra para el sistema de salud, por las tasas altas de vacunación e infección previa en Europa. Nos dicen, también, que el coronavirus cada vez se parece más a sus primos y hermanos generadores de los catarros invernales de toda la vida, siendo las personas mayores, pacientes crónicos y personas con los sistemas de defensas más débiles los que más han de cuidarse, como ocurre todos los años con la gripe estacional, ya que sus síntomas son los mismos que con las épocas gripales.


Como se ve, y confirmando lo comentado en el último escrito,

ahora nos están dando un relato totalmente diferente, acorde con querer salir sin reconocer errores del relato pandémico que ha mantenido la oficialidad a lo largo de estos años.

Es, pues, un relato distinto al empleado desde la primavera del 2020, donde el relato versaba sobre un miedo atroz, cuando la situación a partir de junio de 2020 era la misma que tenemos en la actualidad, como lo podemos comprobar con el estadístico Ro (índice de infectividad), con valores, desde esa fecha hasta la actualidad, propios de la gripe.


Esta nueva versión del relato la unen a que han sido las vacunas las que han ocasionado esta bajada de virulencia del virus, aunque con una mayor contagiosidad, cuando la realidad es que lo que hemos tenido durante todo este tiempo es el virus gripal estacional, eso sí, con grandes casos de síndrome covid ocasionados por las inoculaciones.

Con los datos oficiales del Gobierno Vasco, tenemos razones más que suficientes para demostrar que su relato pandémico es del todo intencionado y con total falta de ciencia, siendo su objetivo, en este momento, salir indemnes de cualquier tipo de responsabilidad:


  • Los virus no son seres vivos y, por la tanto, para que estén activos, necesitan a la célula, por lo que su objetivo no es eliminar células sino tener a su disponibilidad cuantas más, mejor; para ello elige ser más contagioso que letal.

  • Basándonos en este principio, se puede afirmar que el virus no se ha vuelto menos letal por las inoculaciones, como así nos lo dice el oficialismo para salir del relato sin asumir culpabilidad alguna.

  • De la misma manera, se puede decir que, en base a la Ro (índice de infectividad), los valores (media de 1,05) durante estos tres años, incluyendo la primavera de 2020, son propios, e incluso menores, de los encontrados en las epidemias estacionales de la gripe (valor entre 1,2 y 1,5).

  • Si analizamos los datos de las inoculaciones, en lo que se refiere a la 3ª inoculación, vemos cómo según se va creciendo en % de dosis administradas, se da un aumento de fallecidos proporcional a las franjas de edad; de manera que con un 60,09% de población vacunada con la 3ª dosis, el número de fallecidos por/con covid en ese período de inoculación (sin tener en cuenta los fallecidos por efectos adversos) es de 2.530, sin prácticamente fallecidos en las franjas de edad donde no se ha administrado esta 3ª inoculación. Lo que viene a suponer una tasa de fallecidos, por cada 100.000 dosis administradas, de 204.

  • Igualmente, si analizamos los datos de las inoculaciones, en lo que se refiere a la 4ª inoculación, vemos, del mismo modo, que según se va creciendo en % de dosis administradas, se da un aumento de fallecidos proporcional a las franjas de edad; de manera que con un 22,50% de población vacunada con la 4ª dosis, el número de fallecidos por/con covid en ese período de inoculación (sin tener en cuenta los fallecidos por efectos adversos) es de 395, sin prácticamente fallecidos en las franjas de edad donde no se ha administrado esta 4ª inoculación, o bien las inoculaciones no superan el 6% de dosis administradas. Lo que viene a suponer una tasa de fallecidos, por cada 100.000 dosis administradas, de 81.

  • Con estos datos, se puede decir que la verdadera razón de la disminución de los fallecidos por/con covid es, precisamente, todo lo contrario a lo que nos dice el oficialismo hablando de las bondades de la vacuna. De hecho, si comparamos 3ª y 4ª inoculación, vemos que se ha dado una tasa de fallecidos por dosis administrada de 2,50 veces mayor con la 3ª inoculación respecto a la 4ª inoculación, por lo que se puede afirmar que es este descenso en vacunación entre ambas inoculaciones la principal razón de la disminución de fallecidos por/con covid. La relación entre % de 3ª y 4ª inoculación es de 2,67, es decir semejante a la hallada para los fallecidos.

  • La disminución de la vacunación en la población es la causa de que disminuyan los fallecidos por/con covid, siendo las vacunas las responsables del síndrome covid y no de la enfermedad de la covid, que como se aprecia, hasta el oficialismo lo está comparando a cualquier otro coronavirus humano o a la gripe.


El oficialismo (gobierno, políticos, medios de comunicación y profesionales sanitarios) querrá trasmitir a la población que han sido las vacunas las que han desletalizado el virus, con el fin de salir de la forma más holgada posible del relato, al cual, con toda probabilidad, añadirán el ir haciendo test de PCR, a muchos menores ciclos, de forma que vayan disminuyendo los positivos de covid, con el objetivo de que la población no les pida responsabilidades.

Pero es precisamente esta población, que ha creído el relato oficial, la que con su negativa a darse la 4ª inoculación está poniendo al descubierto la falsedad científica del relato oficial.

Si la población, en este momento, acabase definitivamente con las inoculaciones, veríamos cómo los fallecidos por/con covid disminuirían de forma ostensible, y su relato quedaría en total entredicho, de manera que sería un misil en toda regla para que el oficialismo no pudiera salir de este embrollo sin que la población le exigiera responsabilidades por su actuación pandémica, donde vemos como los expertos del Gobierno Vasco nos dicen que se necesitará una década para valorar y afinar el porqué del potencial exceso de mortalidad del año 2022.


Sra. Gotzone Sagardui, Sres. expertos, Sres. políticos, ¿Necesitan una década para estudiar sus propios datos?, ¿o es que lo hacen para eximirse de responsabilidades ya que después de diez años la gente querrá haber pasado un “tupido velo” como se dice de este despropósito en el que Vds. nos han metido?, ¿es que con los datos que tenemos encima de la mesa son necesarios 10 años para sacar conclusiones?. Si nos dicen que es así, creo que la medicina y la ciencia están abocadas al fracaso más absoluto. Kanpora denok, mesedez [Todos fuera, por favor].



Bilbo a 24 de enero de 2022

Jon Ander Etxebarria Garate

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